Dolores dio otro sorbo a su bebida: —Es tan relajante. —Comentó mientras miraba al apuesto masajista frente a ella. —¿Qué edad tienes?
—Dieciocho. —Respondió el chico.
—Con razón los hombres de ochenta siguen prefiriendo a las de dieciocho... Resulta que las abuelas de ochenta también preferimos a los de dieciocho. —Bromeó, provocando las risas de Valentina y Daniela, llenando la sala de alegres carcajadas femeninas.
Fernando, que inicialmente pensaba advertir a Valentina, dio media vuelta y se