Dolores miró el letrero "Spa de Pies Felices" mientras sorbía su smoothie y preguntó con curiosidad. —¿Qué tipo de lugar es este?
—¡Las invito a un masaje de pies! —Respondió ella con una sonrisa traviesa mientras arqueaba una ceja.
Las tres entraron con paso decidido al local, donde la dueña salió a recibirlas con entusiasmo. Valentina exclamó: —Señora, queremos tres masajistas hombres, ¡y que sean sus mejores y más guapos terapeutas!
—Por supuesto, clientas, por aquí, por favor. —Respondió la