La tranquilidad de hace un momento se convirtió nuevamente en tensión. Sara recordó que todavía tenía que pasar por el obstáculo de Luis, y no podía imaginar qué haría él.
¡Seguramente se enojaría, se enfurecería!
Sin embargo, el bebé en su vientre era el tesoro de Lionel, y con su respaldo, no tenía por qué estar tan nerviosa.
Pensándolo así, Sara se sintió aliviada nuevamente.
—El señor salió muy temprano esta mañana. Señora, ¿quieres llamarlo para contarle esta buena noticia?
—Rosa, por ahora