Todo el recinto en donde se llevaba a cabo la conferencia hervía de indignación, con todos arremetiendo contra Valentina.
Mateo la observaba con mirada penetrante. Se lo merecía por imprudente. ¿Acaso no sabía que se estaba metiendo en la boca del lobo?
—¡Mierda! —Masculló Luis, dispuesto a protegerla.
Pero alguien se le adelantó: Mateo ya se estaba moviendo.
Luis suspiró, frustrado. “Mateo, ¿dónde está tu consideración? ¿Por qué eres tan inoportuno?” —Pensó.
Sin embargo, el caos dio paso al sil