Daniela dijo que lo amaba mucho. Afuera de la puerta, Nicolás curvó ligeramente sus labios delgados y sonrió. Él lo sabía, siempre lo había sabido.
Ronaldo estaba sorprendido. Esta noche había querido confesarse, si las dos familias pudieran unirse en matrimonio sería algo maravilloso, pero ahora parecía que Daniela ya tenía dueño desde hacía tiempo.
Daniela puso su mano sobre su vientre, sus delicados ojos y cejas se llenaron de la ternura maternal.
—Ronaldo, estoy embarazada. El bebé de Nicolás y mío ya tiene más de cinco meses.
Ronaldo se sorprendió aún más. Daniela tenía extremidades delgadas, además llevaba ropa holgada, por lo que no se notaba para nada que estuviera embarazada.
Sin embargo, Ronaldo también era una persona que sabía aceptar las cosas y dejarlas ir. Curvó sus labios en una sonrisa amarga.
—Daniela, felicidades.
Daniela sonrió.
—Ronaldo, gracias. Es muy bueno tener un amigo como tú.
Daniela tenía muy buen sentido de los límites. Se había sincerado antes de que Rona