Fidel la acusó:
—Jessica, yo te consideraba mi amiga, pero tú me usaste como si fuera una herramienta. ¡Prefiero no haberte conocido nunca! No te voy a ayudar, aguántate las consecuencias. ¡Quédate ahí encerrada de por vida!
Al ver que Fidel tampoco la iba a ayudar, Jessica se quedó completamente atónita. Realmente no quería ir a la cárcel, no se resignaba a eso.
Jessica miró hacia Daniela:
—Daniela, todo es tu culpa. Yo tenía una vida perfecta por delante, ¡y tú me la arruinaste!
—Jessica, lleg