Capítulo 89 —Contigo dejó de doler
Narrador:
Terminado el día, Luigi y Valeria entraron al dormitorio y él cerró la puerta con ese gesto directo que siempre le anunciaba que no pensaba perder tiempo. En cuanto el clic sonó, la tomó de la cintura, la atrajo hacia él y la besó. No un beso cualquiera: uno profundo, húmedo, caliente, con la lengua entrando en su boca como si fuera suya desde siempre. Valeria soltó un gemido ahogado contra sus labios y él lo tragó, intensificándolo, sosteniéndola del