Las semanas siguientes cayeron en un ritmo fácil que ninguno de los dos nombró en voz alta, aunque ambos sintieron cómo se asentaba en su lugar: Celeste haciendo el viaje a Gomez Pharmaceuticals cada dos semanas para finalizar la logística de distribución, reuniones que de alguna manera siempre se extendían más de lo que requería el orden del día, conversaciones que se desviaban, sin prisa, desde los datos de los ensayos clínicos hacia viejos recuerdos, nuevas opiniones y todo lo demás.
Lo que