Mundo ficciónIniciar sesiónEl rugido del motor del auto era lo único que lograba acallar los latidos frenéticos de Alma.
En el asiento trasero, el mundo se había reducido a un espacio de dos metros cuadrados donde la vida de Kira pendía de un hilo invisible.
La niña estaba sumida en un sueño profundo y antinatural, con la piel perlada por un sudor frío y la respiración transformándose en un quejido rítmico que a Alma le desgarraba las e







