La penumbra de la casa de seguridad en Coconut Grove se sentía pesada, cargada con el olor a ozono que la tormenta aún dejaba en el aire y el aroma metálico de la sangre seca en las rocas.
Iván se había retirado un momento para hablar por una línea encriptada con los hombres de Vane, dejando a Alma sola en el despacho frente a la maleta de seguridad, el silencio era casi absoluto, roto solo por el rítmico goteo del agua de lluvia que caía de su propio cabello empapado.
Alma extendió las manos h