Cuando grabé ese video, hice todo lo posible para no verme tan demacrada. Los efectos secundarios de la quimioterapia me habían hecho perder casi doce kilos.
Cualquier cosa que lograba tragar la vomitaba.
Sentí que me veía fatal en cámara, así que me obligué a pasar media hora maquillándome.
Pero cuando vi en el espejo mis labios de un rojo intenso que no venía al caso, me dio un poco de miedo.
De pronto recordé una vez que acompañé a Julian a una entrevista y escuché a unas reporteras cuchichea