Mundo ficciónIniciar sesiónEl dolor en los dedos de Alexander ya no era una pulsación, sino un entumecimiento gélido que amenazaba con desconectarlo de la realidad.
Colgado del borde exterior del balcón del tercer piso, bajo el castigo implacable de la tormenta tropical, sus músculos protestaban con espasmos violentos.
El agua de la lluvia le corría por la cara, cegándolo, mezclándose con el sudor frío de la adrenalina. Abajo, en la negrura del jard&







