Zara
Quizá, aprovecharme de la desesperación de Freya no sea la cosa más buena y pura que he podido hacer en mi vida, pero la verdad es que yo también estoy al límite de la locura. La urgencia por llegar hasta mi hijo no ha mermado ni un poco, y si tengo que lastimar a esta chica para eso, no me voy a detener.
Ella me mira con una ceja enarcada y suelta una carcajada cuando le pido que cambie de lugar con Hunter.
—¿Qué? ¿Acaso estás demente? Convertirte en loba te dañó el cerebro.
—No estoy dem