Damon
Despierto con los rayos del sol entrando por el gran ventanal del búngalo. A mi lado, mi perfecta esposa, mi mate, está durmiendo plácidamente después de la excitante noche que pasamos.
Ni siquiera puedo enumerar todas las veces que la hice alcanzar la cima del éxtasis. Sus gemidos se volvieron mi nueva droga, y definitivamente soy adicto a ella. Si por mí fuera, la escucharía retorcerse de placer todo el día, sin embargo, sé que nuestro momento perfecto tendrá que esperar para después.
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