Capítulo 93
Después de días intensos, repletos de emociones y sorpresas en Hawái, Alexander decidió regalarle a Isadora una tarde sencilla. Estaban en el centro comercial para una sesión de cine solo para ellos dos.
El cine era antiguo y acogedor. Alexander había reservado la sala entera solo para ellos. Habían dos butacas centrales preparadas con palomitas y refresco.
Isadora se emocionó.
—Esto es tan... tú —dijo ella, con una sonrisa encantada.
—Y tú te mereces cada detalle —respondió él, ace