Capítulo 89
Mientras tanto, en la mansión Blake, Aurora había hecho todo lo que necesitaba y aún no eran las diez de la mañana. No había más tareas pendientes, nada que exigiera su atención. El tiempo, que antes llenaba con conversaciones y momentos junto a su marido, ahora parecía vacío y demasiado silencioso.
Sintió cómo el vacío la golpeaba en el pecho. Extrañaba a Alexander.
Suspirando, decidió ocuparse. Subió a la habitación, se puso ropa de gimnasia cómoda y se dirigió al gimnasio privado