Capítulo 265
Aurélie llegó a casa sin siquiera recordar cómo había logrado conducir hasta allí. Sus manos temblaban cuando dejó las llaves sobre la mesa de centro. El vestido blanco estaba arrugado, el cabello despeinado, los ojos vidriosos.
Caminaba de un lado a otro, descalza, el corazón latiendo rápido por todo lo que había escuchado esa noche.
— Maldito J.D… Maldito Alexander… — murmuraba entre dientes. — Hombres… todos iguales.
Se detuvo frente al espejo de la sala y se observó con ironía.