Capítulo 250
Roger se apoyó en el capó de su auto, con las manos en los bolsillos, esperando. Apenas tuvo tiempo de pensar cuando oyó la alegre voz llamando su nombre.
— ¡Roger!
Livia vino corriendo, el cabello suelto ondeando y una amplia sonrisa en el rostro. Antes de que él pudiera reaccionar, ella se lanzó en sus brazos. Él la sostuvo con firmeza.
— Te extrañaba tanto — susurró ella, apretando el abrazo.
Él rio bajito, apoyando la barbilla sobre su cabeza.
— Nos vimos ayer, jovencita.
— Y y