Capítulo 114
En su mano sostenía un vaso con el último trago de whisky, pero ni siquiera se había dado cuenta de que el hielo se había derretido hacía mucho tiempo. Su cabeza estaba lejos de allí, volviendo repetidamente al rostro de Isadora, al dolor en sus ojos, a las palabras duras que, sin embargo, habían salido con voz trémula.
No quería admitirlo, pero se sentía como un hombre a punto de perder el suelo bajo sus pies.
Un ruido suave, proveniente del pasillo, lo hizo volver la cabeza. Era