Capítulo 103
El coche se detuvo frente al lujoso salón donde tendría lugar el evento benéfico. Alfombra roja, flashes de cámaras e invitados vestidos con lo más elegante componían la entrada.
Tan pronto como el conductor abrió la puerta, Alexander bajó primero, ofreciendo la mano a Isadora. Ella apareció radiante, su vestido largo ondeando con la suave brisa de la noche, atrayendo miradas de admiración de todos a su alrededor.
— Señor y señora Blake, bienvenidos — saludó el anfitrión, sonriendo