El pomo se siente frío bajo mis dedos cuando abro la puerta.
Mis pulmones se llenan de aire, pero la bocanada muere en mi garganta en cuanto mis ojos se encuentran con los suyos.
Cassian Harrington. «¿Por qué c*rajos vino aquí?»
Mis labios se entreabren apenas, y aferro mis dedos con más fuerza al borde de la puerta, pero no me muevo. Él tampoco lo hace, en cambio sus ojos se fijan en los míos, con una intensidad avasallante.
Su presencia me sofoca, es como una tormenta que no deja escapator