Perspectiva de Seraphina
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No me gusta este vestido. Pero estoy segura de que a Elías le va a encantar. Por eso me lo pongo.
Lo saco del armario mientras dejo el secador de cabello encendido, apuntando hacia la puerta cerrada de mi habitación. Así nadie se da cuenta de que ya me fui. He perfeccionado el arte del escape desde que regresé del internado. Diez meses allá, entre clases de filosofía y niñas con apellidos absurdamente largos que no dejan de hablar de bolsos y ropa nueva, me enseñaro