La sensualidad con la que camina, el magnetismo que provoca y la manera tan coqueta en la que sonríe, la volvió el centro de atención de todo el antro.
Chely, con un vestido de noche corto rojo, su cabellera suelta y el carisma del que es dueña, fueron sus armas. Tenía un solo objetivo, atraer la atención del hombre más respetado del club hacia ella y no se le estaba haciendo difícil.
Las miradas indiscretas, sonrisas provocadoras y las tantas invitaciones que se hacían uno al otro era algo q