Chely corrió para alejarse del intercambio de disparos, pero muerte logró tomarla por el pelo y devolverla a su lado. El codazo lo había desestabilizado, pero no lo suficiente como para dejarla ir.
—¡Esto es una trampa! —El otro negociante sacó el arma para arremeter contra muerte, pero él alzó la mano para que se detuviera.
—No soy yo, todo es culpa de esta putä —El hombre no dudó, no había el suficiente tiempo como para pedir explicaciones—. ¡Quiero mi putø equipo, ahora! —Ordenó a uno de su