Años después.
Los pasillos del hospital parecían más recurridos de lo normal, pero no le importó chocar con sus colegas o empujarlos para abrirse camino. Las miradas recaen sobre ella, algunas de reproche y otras de admiración.
Chely Rosetti entró al quirófano lista para salvarle la vida a su paciente de apenas cinco años. Tras lavarse, se unió a su equipo el cual ya tenían todo listo para iniciar.
―¿Qué tenemos? ―Preguntó mirando a su residente.
―El aneurisma de la aorta ha tenido una ruptur