Leo levantó la vista y el cansancio fue más evidente, Lía se sintió terrible. Se notaba el cansancio del hombre, efectivamente él había estado ahí desde la mañana y ella tomó el turno del medio día.
—Hola —Leo sonrió ocultando el cansancio— No sabía a qué hora llegabas y no quería irme sin verte, así que esperé.
—¿Te sientes mal?
Esa preocupación genuina hicieron que sus ojos se iluminaran algo emocionados, pero finalmente negó con la cabeza.
—No, no… estoy bien —se apresuró a decir—. No vine