Capítulo 24: Caminos Que Sea Cruzan

—¿A qué se refiere con que al fin me encontró? —preguntó Lía al fin, rompiendo la parálisis que le había dejado esa voz.

El hombre frente a ella no respondió de inmediato. Se tomó un segundo más del necesario, como si estuviera calibrando no solo sus palabras, sino el daño potencial de ellas. Sus ojos —demasiado parecidos a los suyos— se suavizaron, y Lía sintió un escalofrío inexplicable recorrerle la espalda.

—Perdona —dijo entonces, acomodándose mejor en la silla—. Me expresé mal. Quise decir que por fin encontré a la doctora de la que tanto me hablaron. Un amigo me la recomendó, dijo que usted es muy buena.

La tensión en el pecho de Lía cedió de golpe, como si alguien hubiera soltado una cuerda demasiado apretada. Se obligó a sonreír, sintiéndose un poco ridícula por haberse puesto en alerta tan rápido.

—Oh… —murmuró—. Bueno, gracias, pero no soy doctora. Soy voluntaria, aún estudio.

—Entonces es una voluntaria excepcional —respondió él con una sonrisa tranquila, honesta—. So
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App