LUCAS
—Gracias por venir a estas horas... Siento haberte despertado —dije apenas abrí la puerta. Nathan se inclinó hacia mí y me dio un casto beso que me hizo sentir seguro ante la terrible situación que tendría que enfrentar cuando llegara a la clínica.
—Gracias por llamarme —dijo Nathan como respuesta—. Jamás te habría perdonado que salieras solo a estas horas y tomaras un taxi. De ahora en adelante, pasaré mis noches aquí contigo.
Esbocé una pequeña sonrisa de agradecimiento. La idea me conm