NATHAN.
—Rob, no olvides mi impresora y la laptop vieja que guardo en el tercer cajón de mi despacho —le recordé a mi joven asistente mientras continuaba empacando cajas con la eficiencia que siempre lo caracterizaba.
Hoy, sentía un alivio especial. Finalmente, estábamos haciendo realidad mi decisión de trasladar mi lugar de trabajo a la casa de Lucas. Estar cerca de mi Omega, especialmente ahora que se encontraba en las últimas semanas de su embarazo, era crucial para mi tranquilidad y la suya