El sonido de una fuerte bofetada resonó.
Pero no fue Lily quien golpeó a Faustino, sino Faustino quien le dio una bofetada a Lily.
El impacto la hizo tambalearse y caer como un cerdo, sentada en el suelo.
—Tú... ¿cómo te atreves a pegarme? —Lily, incrédula, se sujetaba la mejilla mirando a Faustino con los dientes fruncidos.
¡PAF!
Faustino le dio otra bofetada: —¿Qué pasa si te pego?
—¿Por qué no podría pegarte?
—¡Me da asco tocar a una mujer como tú!
—¡Aunque te desnudaras y me ofrecieras tu cu