—¿De verdad puedes hacer que olvide lo que pasó hoy?—preguntó Ximena, insegura.
—¿Qué tonterías dices? ¿Crees que eres un dios?—Federico no creía que Faustino tuviera ese poder.
—Ya lo verás—dijo Faustino sin voltearse.
Federico era un factor inestable, y Faustino planeaba darle una inyección también para que olvidara lo que había pasado.
—Faustino, ¡aquí tienes la aguja e hilo!—Larisa regresó jadeando, con su pecho subiendo y bajando.
Justo en ese momento, Faustino terminó la acupuntura en Samu