¡Las dos cartas eran un dos de tréboles y un as de diamantes, sumando apenas tres puntos!
Incluso sin hacer trampa, don Luis nunca había recibido cartas tan bajas en su vida. Ganar a Faustino con tres puntos sería como soñar despierto.
—Don Luis, ¿por qué tiene esa cara? ¿Acaso sus cartas tampoco son buenas? —preguntó Faustino fingiendo inocencia, aunque sabía perfectamente lo que pasaba.
—Je je, te equivocas, muchacho. ¡Mis cartas son excelentes! —respondió don Luis, recuperando instantáneament