Tadeo se apresuró a decir, ya que ahora que había logrado traer a Faustino, no iba a dejarlo escapar.
—Je je, es cierto, siendo tan inteligente como soy, seguro aprendo rápido —respondió Faustino riendo, como si no entendiera las intenciones de Tadeo—. Quién sabe, tal vez hasta gane unos millones para gastar.
—Idiota de mierda, ¿ganar millones? ¡Haré que lo pierdas todo! —se burló Tadeo para sus adentros.
—Ay, Larisa, todo depende de ti ahora —dijo Victoria resignada—. Si Faustino pierde dinero,