—Voy a la camioneta, allí pasaremos la noche.
—Este consultorio no parece una casa antigua, no hay fantasmas, pueden dormir tranquilos.
Faustino dijo esto y se dio vuelta para salir del consultorio, cerrando la puerta detrás de él.
—Faustino, ven rápido atrás, aquí hay espacio suficiente, podemos dormir los dos.
—Tú acuéstate abajo, yo arriba, abrázame para dormir.
Al ver a Faustino salir, Larisa abrió rápidamente la puerta de la camioneta y dijo con entusiasmo.
—Está bien, pero vamos a dormir m