—Bueno, es que Faustino quería darte una sorpresa. Ahora mismo no hay Elixir de Belleza en la empresa, pero los llevaré a todos adentro y fabricaremos un poco para que te lo lleves.
Ximena le dijo sonriendo a Larisa.
—¡Ay, muchas gracias Ximena! ¡Vamos rápido!
Larisa, emocionada, tomó a Ximena del brazo y entraron juntas por la puerta principal.
Al mismo tiempo, no olvidó volverse hacia Faustino y gritar: —¡Date prisa, Faustino!
—¿Por qué te quedas ahí parado? ¡Vamos a entrar a ver!
—Este Elixir