Aunque no había intimado con Faustino, al ver las miradas entre él y Ximena, ¿cómo no iba a adivinar Mariana lo que planeaban?
Apenas terminó de hablar, agarró a Faustino intentando sacarlo del privado. Ni ella misma entendía por qué actuaba así. Solo sabía que no podía permitir que Faustino durmiera con Ximena. Pero frente a ella, jamás admitiría que le gustaba Faustino, ¡seguro la despreciaría!
—Oficial Soto, ¿no decía que no le gustaba Faustino? ¿Por qué le importa dónde duerma? —Ximena frunc