—Tú... arréglame esto rápido, ¡o cuando llegue la policía te arrepentirás!
Thais, furiosa tras oír las palabras de Faustino, lo señaló insultándolo.
Bastián, su hijo y Amaranta vieron a Thais parada rígidamente, incapaz de moverse.
Sentían curiosidad por cómo lo había logrado Faustino, pero también temían sus terribles métodos.
¡Si les clavara algunas agujas y los dejara arrodillados para siempre, nunca podrían mostrar la cara en público!
Faustino ignoró las reacciones de Thais y los demás.
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