Esperar a que el efecto de la droga desapareciera era crucial; de lo contrario, las consecuencias serían graves.
—Quédate quieta, espera un poco.
—¡No!... ¡Qué fastidio! Siempre me molestas. ¿No ves lo apurada que estoy?
—¡Qué fastidio! Ni siquiera me satisfaces, ¡no lo soporto más!...
—Si no me crees, mira...
Daniela intentó mostrarle algo a Faustino.
—Mmm...
Faustino casi se pellizcaba el muslo hasta dejarlo morado para contenerse.
Con el tiempo, el efecto de la droga comenzó a desapar