Se podría decir que ya no había quien no lo conociera. Un medicamento verdaderamente extraordinario que se promocionaba mejor que nada a través de sus propios compradores. Si alguien no había oído hablar del Elixir de Belleza, solo podía ser porque vivía en algún pueblo sin internet o acababa de salir de prisión.
Entre la multitud no solo había oficinistas comunes que buscaban mejorar su apariencia y presencia. También acudían magnates adinerados, señoritas de la alta sociedad e incluso directo