—¿Ha notado a ese joven llamado Faustino? —preguntó la mujer—. Parece especial, poder encontrar una piedra de alta calidad entre cientos en la zona económica... no es algo común. Debe tener muy buena suerte.
El anciano, con expresión serena, negó con la cabeza.
—No, no es suerte. Es habilidad.
La mujer se sorprendió y volvió a mirar a Faustino con mayor curiosidad.
—Oh, eso lo hace aún más interesante...
—Una piedra de jade de la fortuna de calidad excepcional...
Al ver que Faustino había