La voz sonaba especialmente irritante, cargada de malicia.
Cuando Lara y los demás se giraron, vieron a la familia de Lisy acercándose con expresiones de satisfacción cruel. Detrás de ellos venía un anciano de cabello blanco vestido con una túnica larga, que irradiaba una vitalidad extraordinaria.
Era Diego, el maestro de artes marciales que Alberto había contratado después de difamar incansablemente a Faustino. La familia de Lisy originalmente había traído a Diego para darle una lección a Faus