Independientemente de la situación, Mariana sintió que esto no era bueno para Faustino. Aunque el Faustino actual parecía imponente, majestuoso y poderoso, incluso controlando a la serpiente gigante, a Mariana le gustaba el Faustino lascivo y mujeriego de antes.
—Sígueme.
Mientras Mariana seguía distraída, escuchó la voz imponente de Faustino, que no admitía réplicas. Al levantar la vista, vio que Faustino ya se había alejado unos siete u ocho metros.
—¿Me vas a matar o me vas a sacar de aquí?