Era una noche fría y Aniya visitó a Wilson. Había intentado por todos los medios comunicarse con él, pero él seguía ignorándola. Decidió ir a verlo en persona, a lo que él accedió cuando ella mencionó a Amanda.
Aunque su guardia de seguridad la dejó pasar sin problemas, Aniya esperó un buen rato en la puerta, con la brisa helada atravesándola.
Cuando la puerta se abrió, Wilson estaba de pie en la entrada, con las manos aún apoyadas en la puerta y una expresión estoica.
—Adelante, tengo menos de