MARION
Demetria se levantó de la silla y rodeó la mesa. El suave clic de sus tacones contra el suelo me oprimió el pecho de anticipación; cada paso, pausado y provocativamente lento, se metía entre mis piernas.
Mis manos se movieron hacia sus muslos y bajaron su vestido. El calor de su piel bajo mis dedos me provocó una descarga eléctrica, y tuve que recordarme a mí misma que debía mantener la compostura. Busqué sus bragas. Sus ojos recorrieron todo mi cuerpo y sonreí. ¿Será mi Wildfire tímida? Pude ver un leve rubor subiendo por su cuello, y eso la hacía aún más irresistible.
Solté una risata. "Tranquila, nadie viene aquí. Saben que quería total privacidad". La seguridad en mi voz pareció relajarla, aunque solo fuera un poco, y noté la sutil facilidad en su forma de moverse.
"Nos han estado trayendo comida toda la noche", argumentó. Su tono era juguetón, ocultando el nerviosismo que vi escondido en el rabillo del ojo.
"Y acabo de enviar un mensaje que lo canceló. Estamos bien." Las p