DEMETRIA
A la mañana siguiente, me encontraba en medio de la cocina de la panadería, con el delantal bien atado a la cintura y mi bolso de mano colgando de un hombro. El aire era cálido con el aroma a pan recién hecho y rollos de canela enfriándose en las rejillas. Mi equipo, Amanda y dos de nuestros panaderos junior levantaron la vista de sus puestos mientras yo aplaudía suavemente para llamar su atención.
"Bueno, todos, una reunión rápida", comencé, con un tono tranquilo pero que cargaba con