DEMETRIA
—¡¿QUÉ?! —grité, la verdad me golpeó como un puñetazo—. ¿Qué demonios? —susurré, aún tratando de asimilarlo, con la mente hecha un lío—.
—Ten cuidado, Wildfire —dijo Marion con suavidad, tomando mi mano—.
—¿Por qué me haría eso? —lloré, con lágrimas corriendo libremente por mis mejillas—. ¿De verdad Mark es tan cruel? ¿Por qué?
—No llores, cariño —murmuró, rozando suavemente mis nudillos con el pulgar—. Ya he llamado para que lo arresten. Lo están trayendo ahora mismo. Iré a verlo pron