DEMETRIA
Miré hacia atrás justo cuando oí la voz que llamaba a Marion. ¡Oh, perfecto! Las mismas dos mujeres con las que me había topado en el supermercado y de nuevo en el club. Las supuestas amigas de Paula. Problemas con tacones de diseñador.
"Marion Whitfield", canturreó una de ellas, la rubia. Sus labios se curvaron en una sonrisa pícara. La otra, pelirroja, agarraba un bolso de Dior como un trofeo, con los ojos fijos en mí y entrecerrándolos ligeramente.
"Señoras", dijo Marion con suavid