DEMETRIA
—¡Marion! —Intenté protegerme la cara. Había levantado una cámara, se la había acercado a la cara y le había sacado una foto. Lo había notado antes, al entrar en su habitación, donde había un televisor grande de pantalla plana en la pared frente a la cama. Debajo había una cómoda negra con la cámara encima.
—Tranquila. No se las venderé a los blogs. Son mías para que las revisen. —Sonrió. Ahora estaba sentado en una otomana. Jugaba con la cámara porque me negaba a desnudarme. Soy testa