En medio de aquella luz vi volar a una libélula, trayendo consigo en su leve aleteo el recuerdo de Ethan. No pude reprimir que el invierno volvía a mi alma al contemplarlo, se me encogieron los sentidos y las lágrimas empezaron a luchar una contra otra para salir de mis pupilas, no pude reprimir un quejido y sin darme cuenta mis brazos me habían rodeado con fuerza, sentía frío. Sé que había prometido ser fuerte, pero esa misión se me había vuelto difícil.
—No puedo olvidarte ¡Era yo la que debí