Me sentía como si hubiera dejado de respirar para siempre y así quería quedarme, con mi alma suspendida en una sombra inmortal. Volví a abrir los ojos en un mundo extraño donde me miraban con dolor. El cemento y los callejones neoclásicos habían desaparecido tras mis sombras, igual que el rostro de Eleonor. Yo iba borrando sus formas en luces parpadeantes y nebulosas que se perpetuaban en mis recuerdos. Mi cuerpo parecía flotar en medio del efecto de los calmantes, sentía cómo caía al interior